Después del desafío planteado por OCU en conjunto con la Cruz Roja Española, el cual fue un golpe certero en contra del sedentarismo, me encontré con un tema muy interesante que hace referencia a las organizaciones saludables. La fundación Colombiana del Corazón (FCC) tiene un programa para las  empresas que busca disminuir el ausentismo, mejorar la salud física y mental de los empleados, mejorar el clima laboral, incrementar la productividad y aumentar el compromiso de los trabajadores hacia la empresa.
Este tema es de mucho interés, sobre todo en esta época donde el sedentarismo, la mala alimentación y los malos hábitos son el común denominador en los trabajadores, lo cual trae consecuencias negativas no solo para el empleado sino también para la empresa ya que se incrementa el ausentismo debido a enfermedades derivadas de estos comportamientos y si las personas no están saludables, esto repercute en un bajo desempeño y baja satisfacción.

Lo primero que podemos hacer por la salud de nuestra empresa, y por supuesto por la nuestra, es crear una cultura del autocuidado. La forma de vida de la modernidad impulsa hábitos no saludables asociados a desbalances alimenticios, conductas sedentarias y al impacto del humo del cigarrillo en fumadores y no fumadores.
Según la FCC, los estilos de vida influyen en un 50% en la posibilidad de mantener una buena salud, mientras que solo en un 10% influyen la infraestructura de atención con médicos, medicinas y hospitales. Y a ese pequeño 10% es hacia dónde se orienta prácticamente la totalidad de las políticas públicas en salud, cuando su verdadera esencia debería ser la vida y su cuidado, como el más grande valor que tenemos los seres humanos. La propuesta es que pasemos de vivir de modo descuidado a modo cuidado, antes de que sea demasiado tarde, cuando la salud empiece a disminuirse o cuando la juventud se acabe. La FCC promueve la cultura del cuidado en 3 ejes: la actividad física como medicina para el corazón, la alimentación sana y la promoción de espacios libres de humo.
Las conductas sedentarias han llevado a que las personas tengan una ínfima actividad física frente a la requerida para cuidarse y aunque es claro que de no hacer nada a hacer algo ya tiene un impacto sobre el cuerpo y la mente, el objetivo es llegar a realizar 30 minutos diarios de actividad física, lo que podemos lograr de manera progresiva comenzando con 5 minutos diarios, luego 10 y así hasta que lleguemos a los 30 minutos. La FCC propone la práctica de conductas para que seamos cada vez más activos y consideremos el movimiento como una manera de vivir hasta construir un hábito. En el marco de la alimentación sana, el objetivo es aprender a comer de forma balanceada y equilibrada manteniendo la relación  entre las calorías que entran y las que salen. En cuanto a los espacios libres de humo, se trata de conquistar más espacios donde podamos disfrutar de un aire limpio, lejos de la influencia del humo del cigarrillo.

Para contrarrestar el sedentarismo y todos los males que este trae, debemos incentivar la cultura del movimiento, esto no significa necesariamente que se tenga que realizar una práctica deportiva sino que debemos movernos cada día. Para los adultos, la FCC recomienda caminar al menos 30 minutos diarios y cinco veces a la semana, pues el sedentarismo es uno de los principales factores de riesgo para desarrollar enfermedades del corazón, de las arterias o accidentes cerebrales y presenta una probabilidad mayor de desarrollar hipertensión arterial, colesterol alto o diabetes.
La actividad física es indispensable para la salud, el bienestar y la calidad de vida. Dentro de los principales beneficios de realizar actividad física están: ponerse en forma, sentirse mejor, cansarse menos, producir más, elevar la energía, disminuir el stress, reducir la ansiedad, mejorar el optimismo, dormir mejor, optimizar el rendimiento laboral, combatir la fatiga, prevenir osteoporosis, reducir el riesgo de diabetes y otras enfermedades crónicas. Como lo podrán concluir, hay demasiadas razones para incentivar la cultura del movimiento. Algunas rutinas que podemos practicar para estar activos en nuestro lugar de trabajo son: utilizar las escaleras en lugar del ascensor, caminar siempre a la hora del almuerzo, bajarse en una estación de bus o metro anterior  o posterior de la que le corresponde, movilizarse en bicicleta cuando se pueda; programe sus citas con la actividad física, pero eso sí, ¡¡¡cúmplalas¡!!

La cultura de aprender a comer: Según la FCC, el sobrepeso genera uno de los riesgos más importantes para que el corazón y las arterias se enfermen, lo cual se agrava con las conductas sedentarias y los malos hábitos alimenticios. El dicho popular “somos lo que comemos” es muy cercano a la realidad, pues lo que comemos diariamente puede influir en la aparición de factores que ponen en riesgo la salud y facilitan la aparición temprana de enfermedades. La recomendación es aumentar el consumo de frutas, verduras, fibra y agua, al mismo tiempo que se disminuye el consumo de sal, azúcar y grasas. El balance y el equilibrio son la clave para una buena alimentación. Una recomendación que me pareció interesante es el hecho de ingerir cinco comidas al día (desayuno, media mañana, almuerzo, media tarde y cena) tomándolas en horas similares. Esta conducta nos ayuda a evitar la saciedad o quedar llenos mejorando el metabolismo. Un reto en las empresas será el de ofrecer refrigerios saludables, ya que frecuentemente estos se arman con altos niveles de azúcar y grasas. Un indicador revelador es el índice de masa corporal (IMC) el cual se calcula dividiendo el peso en kilos sobre el cuadrado de la estatura en metros (ICM=peso/altura^2). Según la clasificación de la Organización Mundial de la Salud, una persona con 18,5<=IMC<=24,99 tendrá un peso normal; 25<=IMC<=29,99 está en sobre peso y de ahí en adelante en obesidad.

Por último, la FCC recomienda la cultura de los espacios libres de humo, indica que fumar es la primera causa de enfermedad, discapacidad y muerte evitable en la población Colombiana. Quienes fuman tienen un riesgo importante de padecer enfermedades, morir prematuramente o tener una pésima calidad de vida en la vejez. Este es uno de los malos hábitos, sobre los cuales ya todos estamos informados sobre sus pésimas consecuencias por lo cual yo siempre me he preguntado, ¿Y todavía hay gente que fuma?.

 

Entrada elaborada por Carlos Quiroga, Director de Desarrollo de UNIVERSITAS XXI – ACADÉMICO