Me resulta curioso hablar sobre Responsabilidad Social en universidades, por diferentes motivos. Por un lado porque en España el sistema universitario es eminentemente público, y no concibo una organización pública que no esté al servicio de la sociedad. En este sentido, la clave estaría en la palabra “responsabilidad”, y no tanto en la palabra “social”, pues se entiende que el sustento público de las universidades persigue un fin beneficioso para la sociedad. Estaríamos por tanto, por el lado de las universidades públicas, poniendo el foco en su “responsabilidad”. Responsabilidad de llevar a cabo su función de una forma eficiente, sostenible, respetuosa, legal y transparente. Esta idea sería de aplicación a cualquier organismo público.

Por otro lado, porque indistintamente de su carácter público o privado, las universidades tienen una función social: avanzar en el conocimiento (investigación) y transferirlo, junto a unas adecuadas competencias, a la población (docencia). En este sentido, la responsabilidad social de las universidades se asemeja al concepto de responsabilidad social de las ONG o de los hospitales, evidentemente en el polo opuesto al concepto de responsabilidad social corporativa de una compañía de tabaco o una de armamento.

Por tanto, y partiendo de la base de que una universidad que desarrolle su actividad con responsabilidad, estará siendo socialmente responsable, sí resulta interesante reflexionar respecto a cómo las políticas y principios de la “Responsabilidad Social Corporativa” pueden ayudar a mejorar el servicio que presta una universidad a la sociedad, principalmente por el hecho de obligarse a aplicar una metodología, fijar unos objetivos, realizar una medición, establecer planes de acción de forma iterativa…

De esta manera, el desarrollo de prácticas de responsabilidad social, hace que la universidad reflexione sobre sus grupos de interés, las necesidades y expectativas de éstos, organice y coordine nuevas líneas de acción junto con actividades sociales que ya veía realizando (cooperación al desarrollo internacional, igualdad, accesibilidad, etc.), trace objetivos y proyectos, y recopile, mida y analice todo ello en una memoria anual de responsabilidad social.

De la aplicación de estas buenas prácticas, las universidades han determinado como interesantes y necesarias iniciativas orientadas al respeto a la igualdad de oportunidades, tanto en empleados como en estudiantes, respeto al medioambiente, promoción de la salud, programas de voluntariado, etc.

Y esto se observa en el progresivo aumento de los Vicerrectorados o Unidades/Oficinas de Responsabilidad Social que han surgido y surgen en las universidades españolas. Actualmente ya hay 17 universidades que cuentan con un vicerrectorado de responsabilidad/compromiso social, y algunas otras que cuentan con una oficina/servicio de responsabilidad social, y esta tendencia es creciente en los últimos años.

En definitiva, la Universidad es en sí misma una institución de desarrollo social, que está empezando a aplicar las buenas prácticas del mundo corporativo para planificar, sistematizar y medir su impacto social, y esto está permitiendo unos mejores resultados y una gestión más eficiente.

Entrada elaborada por Manuel Rivera, Director de Comunicación y Marketing